¿El sexo es enfermizo o puede ser una enfermedad? (parte 1 de 2)

"Tengo que recuperar el equilibrio y estar centrado para que pueda guardar las cosas que son más importantes para mí, mi matrimonio y mis hijos. Eso también significa depender de otros para la ayuda"
(Tiger Woods)
Eran tardes de lluvia, de esas que incitan a los amantes a quedarse encerrados entre sábanas de piel y con el ambiente de aire acondicionado propio, el aire humano. Cuando departíamos entre insinuaciones, besos y caricias en un estadero campestre en las afueras de Medellín, acordé con mi ex novio, pedir en mi oficina la tarde del viernes siguiente con la excusa de argumentar diligencias personales. Mi jefe accedió pues era el primer permiso en 4 años de labores.
Me invadían sentimientos extraños, el temor de saberme descubierta por la excusa mentirosa y un extraño sinsabor de sexofobia que inquietaba mis entrañas por lo que sabía, acontecería en contados minutos. Los algodoncitos de nubes se aproximaban a lo alto, pero el sol aún permanecía como queriendo ser egoísta con mi amado. Incontables veces me he dejado acariciar por él (sol) en playas arenosas y el vaivén de las aguas del mar, me dije, ahora que no se interponga entre la naturaleza humana, concluí para mis adentros mientras cerraba con llaves mi escritorio.
Al salir, ahí estaba él, esperándome en su Mazda último modelo, que pronto fue cómplice del ingreso a uno de los moteles más sofisticados y acogedores que hayan existido en las zonas aledañas a Medellín… fue una tarde inolvidable donde las flores, el vino, la mesa, la música y, por supuesto todo él, estaban servidos para mí seduciéndome al placer…
Le permití que se sumergiera una y otra vez entre mis piernas…la metamorfosis de su virilidad estaba en el grado más alto; entre jadeos mis ojos se entreabrieron hacia los amplios espejos del techo y le susurré: “¡amor, mira! se quedó adentro, no quiere salir”. Así era, estaba totalmente seducido por mi sexo y quería quedarse muy adentro… el sol se había ido y las gotitas de lluvia se escuchaban con especial encanto sensorial… (Continuará)
Ustedes amables lectores qué opinan, ¿puede ser el sexo enfermizo? Espero sus respuestas, la mía se las daré a conocer en el próximo artículo.
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