Horas

Cinco horas mal contadas me sirvieron:
-para abrazarte las costillas.
-para comprobar que besas como si quisieras aprenderte mi boca.
-para darnos la mano por la calle y reírnos de los juegos adolescentes.
-para descubrir que un polvo en un ascensor cuando sólo se suben tres pisos es una empresa imposible.
-para no deshacer la cama, de la urgencia.
Eso me recuerda que tengo que lavar la funda del edredón.
Imagen de Model Mayten.
Lee la noticia de la fuente original...