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Te lubricas un dedo


-Date la vuelta.

Te gusta mirarme. Te gusta hacerme cosquillas en la espalda y en la cintura, dibujarme arabescos, notar cómo me río y cómo me erizo. En la mesilla hay aceite de masaje, depositas un beso en mi nalga, te lubricas un dedo.

-Cierra los ojos.

Te lubricas un dedo y me recorres. Me llenas de aceite, desde el inicio y noto cómo cae. Respiro hondo. Haces círculos con el dedo alrededor de mi ano, tu dedo índice abriéndose paso, muy despacio, una falange primero, luego dos, tengo los ojos cerrados, no los he abierto, estoy mojada. Eso pienso: estoy mojada otra vez, me está metiendo un dedo, el dedo ya no se mueve, está dentro del todo, ahora me muevo yo, quiero dejarte entrar, quiero que uses la mano que tienes libre para que me masturbes, para que entres en mi sexo, para que te quedes quieto ahí mientras yo siento, sólo siento, siento cómo sale tu dedo de mi ano, cómo te lo voy apretando, cómo lo mueves, tan lento; cómo te gusta explorarme, cómo me gusta que me explores...

Vuelves a coger el aceite de masaje.

-Voy a entrar con dos- dices.

Y me deshago.

Imagen de Oleg Kosirev.

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