Tus piernas
Siempre he querido elásticas tus piernas, flexibles como el junco, y voraces como monstruos nocturnos que traspasan las sábanas y reptan hasta el filo mismo de nuestras almas. Porque siempre he querido tus piernas tan elásticas, poderosas y hambrientas, decididas siempre a ser bellas lianas tan lascivas que se olvidan del tiempo y me conquistan las caderas, por someter mi cuerpo al
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