El masaje
No estaba yo muy decidida... la verdad, más bien al contrario, absolutamente desanimada para juegos... sin embargo me convenciste, como siempre sueles hacer.Tus manos se sentían más suaves que nunca sobre mi espalda… el tacto era distinto, intenso, nuevo, apaciguador… notaba claramente toda la presión de tus dedos sobre mi piel para que lentamente lograra relajarme por completo con tus
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