QUE PAREN EL MUNDO QUE ME BAJO!!!
QUIERO PROTEGER LA INFANCIA DE NUESTROS HIJOSEsta noche no he podido pegar ojo, me dieron las cuatro de la mañana dando vueltas al asesinato de Marta del Castillo. Al sufrimiento de su familia, que tiene conmocionada.
No quiero ni pensar el mundo que estamos construyendo para nuestros hijos, que ya no solo dementes como el asesino de la pequeña Mari Luz amenazan nuestra hijas, sino también los novios de las mismas, los amigos, los compañeros de clase! Pero que gente estamos formando para el futuro?
Tengo hijas, y reconozco que cada vez las tengo más protegidas, terminará siendo algo casi enfermizo. Pero no las dejo salir solas a nada. Atrás quedan los tiempos de poder jugar en la calle a la comba o montar en bicicleta.
Un día, hace tiempo, antes de estos horrores, se me ocurrió decir a mi hija mayor que me sacara los periódicos. A los diez minutos de salir y no regresar ya me empecé a poner nerviosa, salí a buscarla, pregunté en el jardín, no la habían visto, pregunté al portero, tampoco. Nerviosa perdida se me ocurrió acercarme a un parque a dos manzanas donde estaban sus hermanos jugando. ¡Ahí estaba mi niña! La llamé, vino toda sonriente hacía mí y le di una bofetada!!!. Fue la típica escena de madre histérica, pero es que estaba histérica, fuera de sí, nerviosísima. Estuvimos un rato llorando las dos abrazadas, ella por el miedo que me había hecho pasar y yo por el miedo que la había transmitido.
Yo no quiero que mis hijos vivan en un estado de terror, ya paso yo el miedo por ellos, pero pierdo los papeles ante una situación así. Sé que soy una histérica, que mis hijas quieren que las apunte a baile y yo las tengo en Judo. El otro día pensé en concederles su antojo, pero…. visto lo visto, el año que viene Judo, kárate y defensa personal!
Me resisto a pensar que mis hijos van a crecer en un estado de terror, lucho porque se sientan libres, confiados y fundamentalmente FELICES, pero cada vez me cuesta más, tengo miedo, mucho miedo.
Que paren el mundo! Que me bajo… pero con mis churumbeles!
Desde aquí mando mis más profundas condolencias a los padres de Marta, que me tienen obsesionada, su sufrimiento me hiere. Y a los padres de tantos niños que por desgracia pasan por el mismo calvario.
No quiero ni pensar el mundo que estamos construyendo para nuestros hijos, que ya no solo dementes como el asesino de la pequeña Mari Luz amenazan nuestra hijas, sino también los novios de las mismas, los amigos, los compañeros de clase! Pero que gente estamos formando para el futuro?
Tengo hijas, y reconozco que cada vez las tengo más protegidas, terminará siendo algo casi enfermizo. Pero no las dejo salir solas a nada. Atrás quedan los tiempos de poder jugar en la calle a la comba o montar en bicicleta.
Un día, hace tiempo, antes de estos horrores, se me ocurrió decir a mi hija mayor que me sacara los periódicos. A los diez minutos de salir y no regresar ya me empecé a poner nerviosa, salí a buscarla, pregunté en el jardín, no la habían visto, pregunté al portero, tampoco. Nerviosa perdida se me ocurrió acercarme a un parque a dos manzanas donde estaban sus hermanos jugando. ¡Ahí estaba mi niña! La llamé, vino toda sonriente hacía mí y le di una bofetada!!!. Fue la típica escena de madre histérica, pero es que estaba histérica, fuera de sí, nerviosísima. Estuvimos un rato llorando las dos abrazadas, ella por el miedo que me había hecho pasar y yo por el miedo que la había transmitido.
Yo no quiero que mis hijos vivan en un estado de terror, ya paso yo el miedo por ellos, pero pierdo los papeles ante una situación así. Sé que soy una histérica, que mis hijas quieren que las apunte a baile y yo las tengo en Judo. El otro día pensé en concederles su antojo, pero…. visto lo visto, el año que viene Judo, kárate y defensa personal!
Me resisto a pensar que mis hijos van a crecer en un estado de terror, lucho porque se sientan libres, confiados y fundamentalmente FELICES, pero cada vez me cuesta más, tengo miedo, mucho miedo.
Que paren el mundo! Que me bajo… pero con mis churumbeles!
Desde aquí mando mis más profundas condolencias a los padres de Marta, que me tienen obsesionada, su sufrimiento me hiere. Y a los padres de tantos niños que por desgracia pasan por el mismo calvario.

Lee la noticia de la fuente original...