yiff-yiff
Los zorros al copular hacen yiff-yiff-yiff. Lo sé porque me he convertido en una yiffer, esto significa que me ponen los hombres disfrazados de bestias salvajes, de lobos hambrientos, de zorros salidos o de osos cachondos.
El preliminar estrella de mis fantasías es escapar campo a través, culo al aire, de un ser tremendamente salido. Es una fantasía difícil de cumplir: encontrar un lugar lo suficientemente grande y aislado es bastante complicado. Necesito mucha privacidad para mi juego, para meterme a gusto en el rol.
Sólo una vez en mi vida conseguí realizarlo. Él no iba disfrazado de nada, ni falta que le hacía. Mi macho lucía suficientemente animal con semejante miembro gordo, tieso, hinchado y feroz al viento. Me perseguía furibundo. Yo, convertida en ninfa, corría por patas como alma que lleva el diablo, metida en el papel a tope, llena de energía para la huida escapando del inevitable pollón… me cazó, ¡Vaya!
…Si no queda más remedio que realizar el rol en casa, los disfraces ayudan. Me parece divertido el fetichismo yiff. Ya sé qué le voy a pedir a los Reyes.
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