.


REHÉN






Llegas a casa, cansado, tardío, con aire derrotado. Solo verte la cara lo siento.
Enseguida tu mirada de agotamiento me da la voz de alarma. Te digo mientras me acerco a darte un beso de bienvenida que hoy no vamos a ningún sitio, ni compras, ni gimnasio ni nada. Hoy te relajas en casita y yo te cuido. Hoy eres mi rehén.
Te das un baño calentito, con sales relajantes, mientras preparo algo de cena, cosillas de picoteo que se que es lo que más te va, abro un buen vino, quito la tele, apago luces, solo una ténue iluminación.
Hoy te relajas, te repones para el duro día que sigue mañana y pasado y al otro. Como dice Mafalda, yo mando todas las mañanas a un tío hecho un pincel a la oficina, y me devuelven ¡esto!
Nos sentamos a cenar, tu todo repeinadito, oliendo a sales y a gloria, ya algo más vivo. Brindamos, nunca se nos olvida brindar, hay tantas razones para hacerlo, tantas peticiones que hacer, tantas gracias que dar. Que claro, así se nos acaba siempre la botella enseguida.
Preguntas que qué hay en la tele, te contesto que no hay tele, y es entonces cuando entiendes cual va a ser nuestra velada.
Hoy te voy a dejar nuevo, pero a base de machacarte, te voy a sacar el suspiro más profundo, el aliento hasta ahogarme en él, te voy a hacer sudar de placer, a gemir de gusto, quiero que te estremezcas una y otra vez, y que veas como yo también te sé sacar las fuerzas. Pero verás que mi método te gusta más. No tanto trabajar y trabajar. Quiero que nos fundamos como solemos hacerlo, pero que me supliques más y más, que se te vaya esa expresión de “sin fuerzas”. Tu sabes renacer de ti mismo, lo has hecho una y otra vez y hoy… no va a ser menos, hoy va a ser MÁS.
Te voy a beber entero, voy a sorber tu ser. Y después… ya descansaremos!


Lee la noticia de la fuente original...

Leave a Reply