
Hacia tiempo que se lo había prometido, casi medio año, pero una vez por una cosa, otras por otra, nunca había tenido oportunidad de acercarme a verla.
Fue una autentica suerte que nos contratasen para aquel trabajo, hacia tiempo que intentábamos conseguir un contrato con ellos y finalmente lo había conseguido, y lo mejor de todo es que era allí… a 10 minutos de su casa. No me gusta presentarme por sorpresa, así que decidí contactar con ella para avisarla de mi próxima visita, no tenia claro que día sería, pero si sabía que sería la semana que viene. La primera reunión in situ se fijó finalmente para el jueves por la mañana y como debía ir en coche decidí salir el miércoles temprano para llegar tranquilamente.
Eran las dos menos cuarto del mediodía cuanto aparcaba el coche delante de su casa. Nunca había estado allí, pero era como si la conociese de toda la vida, tal y como me lo había explicado…. me asomé por la ventana, y allí estaba ella, en la cocina, con su delantal, sin más, como siempre me cuenta que cocina, era una visión realmente maravillosa, mejor aún de lo que había imaginado.
Mis ojos recorrieron de arriba abajo aquel maravilloso cuerpo por tantas veces deseado, tantas veces soñado…. Era realmente perturbador, no podía separar mis ojos de su piel, era como un imán que atraía el hierro de mis ojos sin posibilidad de escapar. Una de esas motos de baja cilindrada y alto nivel acústico, me sacó de mi sueño al pasar junto a mí….
Cogí la botella de vino que traía del maletero del coche y llamé tres veces al timbre. Su sonrisa era mucho más bonita en vivo de lo que james intuí por la cam tantas y tantas noches antes. No me dio tiempo ni tan solo a darle un beso de saludo pues ya salía corriendo hacia la cocina con un “tu mismo, que debo acabar de preparar la comida…” Me dirigí al comedor, todo estaba preparado como si ella supiese que aquel era el día, la mesa estaba puesta para dos, con una vela roja en cada lado, las persianas estaban semibajadas y las cortinas corridas de manera que la tenue luz de las velas dibujaban siluetas serpenteantes en las paredes.
Cogí dos copas del mueble y me dirigí a la cocina para coger el abridor para la botella de vino. Allí estaba, de espaldas a mí, solo distinguía el cordón de la cintura y el cuello, el resto era piel, tersa y suave, luminosa… sus manos y sentidos ocupados con aquello que estaba preparando me permitió acercarme sin ser visto…. Ese cuello me llamaba, como la madre a la cría, deje que mis labios se acercaran a su cuello, con mis manos en su cintura, aparté el pelo que caía por su nuca con mi cara y apreté mis labios contra él. Dejando que la punta de mi lengua mojase el cuello, su cabeza se levantó, dejando a la vista la totalidad de ese cuello que me fascina.
Acerqué mi cuerpo a ella dejando que mi sexo a través de mi ropa entrase en contacto con sus nalgas, pero concentra
ndo mi atención en su cuello, adoro jugar con él, y a ella la estaba excitando.Seguí lamiendo su cuello una y otra vez permitiendo que mis labios y mi lengua jugasen con el lóbulo de su oreja, dejando que mis susurros de pasión penetrasen en su ser. Oía que su respiración se agitaba mientras seguía jugando con su cuello.
Separé las manos de su cintura para subirlas por su costado recorriendo con mis dedos sus costillas el final de sus senos y llegar a su axila, subí los brazos para que me rodeasen el cuello.Su respiración estaba aumentando al mismo ritmo que mi deseo. Con dedos rápidos y hábiles solté el delantal que la cubría para dejar al descubierto el cuerpo de mis sueños, aquello que tanto anhelaba, mi manos bajaban suavemente, recorriendo con la palma de la mano abierta su rostro, dejando que mis dedos invadiesen su boca, y con su propia humedad bajar por su cuerpo, apretando primero con las manos abiertas aquellos pechos que me enloquecían, notaba como sus pezones se ponían duros listos para recibir mi lengua.No paraba de succionarlos como si me estuviese amamantando, mis manos llegaron a su sexo, cada vez más húmedo, bendito placer el que se esconde ahí, .apartamos sin contemplaciones todo lo que cubría el sobre de la cocina para ponerla ahí, con su sexo mirándome y llamándome sin pausa. Mi lengua se hundió en él, sus piernas se abrían más y más, permitiendo que mi lengua jugase con su monte de placer, mi boca lo besaba, lo presionaba, notaba como su excitación subía al mismo tiempo que mi deseo de poseerla.
Dejé que se estremeciera de placer y sus jugos aparecieran dulces en mi boca ,lo deseaba tanto como yo, lo sabía, pero solo pensaba en darle tanto placer como pudiese, dejé que me bajase el pantalón e introdujese mi sexo húmedo y duro en su boca, fue sublime, el mejor de los placeres, la mejor de las sensaciones.
No podía resistir mas, la levanté, la pasión subía enteros, la pared nos frenó, mis manos agarraron fuerte de sus nalgas para subirla y dejar que nuestros sexos se fundieran, la violencia de nuestro amor era sublime una y otra vez, la explosión de placer fue simultánea y estremecedora, nunca antes una sensación así había recorrido nuestros cuerpos y dejamos que la explosión amainase mientras nuestros cuerpos permanecían abrazados, el uno contra el otro, el otro en el uno ……….
Es sin duda una excelente cocinera y la velada fue estupenda, y con un postre delicioso que tal vez cuente otro día ……
Gracias J. por este maravilloso relato que me dedicas!!

