Menage à Trois

El tema de los tríos en una relación sexual se está haciendo cada vez más común en todo el mundo. El mítico “Menage à Trois" (o “Threesome” en inglés) que antes estaba reservado exclusivamente a películas porno y literatura “hardcore”, hoy forma parte al menos de las fantasías – expresas o no- de cualquier pareja promedio, sin importar edad, raza, estrato social o creencia política o religiosa.
Si bien no todos se atreven a hablar del tema, es innegable que cada vez más es tratado como algo “normal”, posible o al menos deseable y factible. Sin embargo, esto de tener sexo con dos o más personas a la vez, más que un tema de moda, es una práctica tan añeja como el sexo mismo, encontrando historia y ejemplos en antiquísimas civilizaciones y épocas remotas y hasta en la propia sabia naturaleza.
Quiere decir entonces, que el sexo múltiple, grupal, compartido o como se le quiera llamar, fue en algunas épocas y algunos lugares, algo realmente normal, sin las comillas.
Una amiga relataba hace poco su experiencia en un viaje a China donde pudo presenciar la ceremonia de llegada de una “Laitong” a la remota localidad de Xi’an. La “Laitong” es una joven que, previo acuerdo notariado entre los padres de ambas familias y el pago de una importante dote, se convierte en una especie de “novia” de otra. La joven y su “Laitong” aprenden las artes del amor entre ellas, dirigidas por una vieja matrona, para llegar al matrimonio con cierta experiencia y poder complacer con devoción al futuro cónyuge. Las “Laitong” adquiere una condición de honorabilidad; una vez casadas, tendrán la fortuna de viajar solas un mes por año para visitarse mutuamente y durante su estadía, compartir la cama y los placeres del sexo los tres: las dos “Laitong” y el marido.
Ejemplos como estos, habrán miles en culturas no occidentales y hubo muchas en el occidente pre-románico y románico, como por ejemplo la poligamia, el homosexualismo abierto y otros controvertidos temas.
Es indiscutible que el oscurantismo provocado por tantos años de inquisición cristiana, la falsa moralidad y la errónea interpretación que la sociedad –movida por los preceptos religiosos- le ha dado a diversos tópicos, ha colaborado en mucho a la represión de nuestra sexualidad y a la aproximación tan tangencial y errónea de un tema tan protagónico en la vida de cualquier ser humano.
Cientos de años de manipulación moral y psicológica han hecho mella en nuestra capacidad de ver, entender, aceptar, practicar y disfrutar nuestra sexualidad abiertamente y sin cortapisas. La presión del colectivo y el temor al qué dirán nos cohíbe de hacer y sentir cosas que por milenios fueron prácticas aceptadas sin ningún tipo de censura.
Ahora bien, esa represión prolongada nos ha llevado a la mal interpretar la libertad sexual en nuestros días, acercándola más a los campos del libertinaje, o para decirlo mejor, a la práctica desmedida y desviada de la sexualidad, convirtiéndola entonces nuevamente en un vicio, poniéndole de nuevo las comillas a la palabra “normal”.
Para muestra, bástese con echar una ojeada a la España post franquista, a la Alemania post muro o a tantas otras sociedades luego de una prolongada represión. La imposibilidad de poder disfrutar de algo, hace que los diques se desborden. Eso aplica para temas económicos, políticos, sociales y también sexuales… y el “destape” no trae siempre resultados positivos (drogas, prostitución, corrupción, etc.)
Hablemos -para no ir tan lejos- de nuestra sociedad actual. En los liceos venezolanos es común encontrar chicas adolescentes que tienen novio y novia y los tres comparten una relación que me gustaría saber si con su escasa edad y limitada experiencia son capaces de manejar y entender en su completa y delicada dimensión.
Ahora pareciera haber más bisexuales que heterosexuales, sobre todo entre las mujeres, no sé si por naturaleza o porque éstas se permiten mayores posibilidades de experimentar que los hombres, por razones que sería interesante exponer en futuros temas.
En mi opinión personal, fuimos creados con dos sexos definidos y distintos FÍSICAMENTE, sin embargo creo que lo masculino y lo femenino está incluido GENÉTICAMENTE en cada ser humano. Además, en nuestro “manual de instrucciones” no dice “Úsese sólo con una sola persona de distinto sexo, con una sola a la vez, o de “equis” manera exclusivamente”… Esas indicaciones las puso otro, en algún momento de la historia y aún no logramos cortarnos esa etiqueta que tanto molesta y que ya nada aporta.
Es –si me permiten tan blasfema comparación- como el Mc Pollo de Mc Donalds: siempre estarás comiendo un sándwich de pollo, pero puedes elegir comerlo grill, crispy, picante y con diferentes salsas… ;D
Me encantaría saber qué opinas tú.
Si bien no todos se atreven a hablar del tema, es innegable que cada vez más es tratado como algo “normal”, posible o al menos deseable y factible. Sin embargo, esto de tener sexo con dos o más personas a la vez, más que un tema de moda, es una práctica tan añeja como el sexo mismo, encontrando historia y ejemplos en antiquísimas civilizaciones y épocas remotas y hasta en la propia sabia naturaleza.
Quiere decir entonces, que el sexo múltiple, grupal, compartido o como se le quiera llamar, fue en algunas épocas y algunos lugares, algo realmente normal, sin las comillas.
Una amiga relataba hace poco su experiencia en un viaje a China donde pudo presenciar la ceremonia de llegada de una “Laitong” a la remota localidad de Xi’an. La “Laitong” es una joven que, previo acuerdo notariado entre los padres de ambas familias y el pago de una importante dote, se convierte en una especie de “novia” de otra. La joven y su “Laitong” aprenden las artes del amor entre ellas, dirigidas por una vieja matrona, para llegar al matrimonio con cierta experiencia y poder complacer con devoción al futuro cónyuge. Las “Laitong” adquiere una condición de honorabilidad; una vez casadas, tendrán la fortuna de viajar solas un mes por año para visitarse mutuamente y durante su estadía, compartir la cama y los placeres del sexo los tres: las dos “Laitong” y el marido.
Ejemplos como estos, habrán miles en culturas no occidentales y hubo muchas en el occidente pre-románico y románico, como por ejemplo la poligamia, el homosexualismo abierto y otros controvertidos temas.
Es indiscutible que el oscurantismo provocado por tantos años de inquisición cristiana, la falsa moralidad y la errónea interpretación que la sociedad –movida por los preceptos religiosos- le ha dado a diversos tópicos, ha colaborado en mucho a la represión de nuestra sexualidad y a la aproximación tan tangencial y errónea de un tema tan protagónico en la vida de cualquier ser humano.
Cientos de años de manipulación moral y psicológica han hecho mella en nuestra capacidad de ver, entender, aceptar, practicar y disfrutar nuestra sexualidad abiertamente y sin cortapisas. La presión del colectivo y el temor al qué dirán nos cohíbe de hacer y sentir cosas que por milenios fueron prácticas aceptadas sin ningún tipo de censura.
Ahora bien, esa represión prolongada nos ha llevado a la mal interpretar la libertad sexual en nuestros días, acercándola más a los campos del libertinaje, o para decirlo mejor, a la práctica desmedida y desviada de la sexualidad, convirtiéndola entonces nuevamente en un vicio, poniéndole de nuevo las comillas a la palabra “normal”.
Para muestra, bástese con echar una ojeada a la España post franquista, a la Alemania post muro o a tantas otras sociedades luego de una prolongada represión. La imposibilidad de poder disfrutar de algo, hace que los diques se desborden. Eso aplica para temas económicos, políticos, sociales y también sexuales… y el “destape” no trae siempre resultados positivos (drogas, prostitución, corrupción, etc.)
Hablemos -para no ir tan lejos- de nuestra sociedad actual. En los liceos venezolanos es común encontrar chicas adolescentes que tienen novio y novia y los tres comparten una relación que me gustaría saber si con su escasa edad y limitada experiencia son capaces de manejar y entender en su completa y delicada dimensión.
Ahora pareciera haber más bisexuales que heterosexuales, sobre todo entre las mujeres, no sé si por naturaleza o porque éstas se permiten mayores posibilidades de experimentar que los hombres, por razones que sería interesante exponer en futuros temas.
En mi opinión personal, fuimos creados con dos sexos definidos y distintos FÍSICAMENTE, sin embargo creo que lo masculino y lo femenino está incluido GENÉTICAMENTE en cada ser humano. Además, en nuestro “manual de instrucciones” no dice “Úsese sólo con una sola persona de distinto sexo, con una sola a la vez, o de “equis” manera exclusivamente”… Esas indicaciones las puso otro, en algún momento de la historia y aún no logramos cortarnos esa etiqueta que tanto molesta y que ya nada aporta.
Es –si me permiten tan blasfema comparación- como el Mc Pollo de Mc Donalds: siempre estarás comiendo un sándwich de pollo, pero puedes elegir comerlo grill, crispy, picante y con diferentes salsas… ;D
Me encantaría saber qué opinas tú.
Lee la noticia de la fuente original...