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Planes inesperados

Fue un viernes de octubre. El día era de los que a mi me encantan, soleado, con una brisita, bien de primavera. Llegué a casa tipo 6 de la tarde. Me bañé tranquila, disfrutando del agua sobre mi cuerpo, enjabonándome cada parte con suma atención, casi masajeándome. Me envolví en el toallón y me fui a la habitación. Cuando tengo tiempo me gusta secarme así, con el simple paso del tiempo, desnuda,

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