.


Las urgencias sexuales son malas consejeras.

Gonzalo espera a la enfermera en la puerta del hospital. Está vestido con traje de calle y con su maleta en la mano. La verdad es que hace días que está fuerte como un roble. Si se quejaba de agotamiento era unicamente con la finalidad de prolongar su estancia hospitalaria en la que tan feliz ha sido. Pero ahora ya no tiene sentido y ha decidido abandonar el hospital, eso y vivir, desde hoy mismo con Alice. Hasta el fin de sus días.
- Alice, ¿quieres ser mi mujer?
Alice le mira con tristeza.
- Pero si tú ya estás casado.
- Desde hoy, si aceptas serás mi mujer y te acompañaré en las alegrías y en las penas. Todo lo mío es tuyo.
- Anda, invítame a un cafecito y lo hablamos con calma.

Unos minutos más tarde Gonzalo toma las manos de Alice y le habla con mucho sentimiento:
- Te quiero, me muero por tí. Jamás he sentido algo así por una mujer. Pediré el divorcio. Lo tengo todo pensado, nos iremos a vivir juntos. Desde hoy mismo. Tengo una buena pensión, y varios locales que me rentan, la mitad será para mi esposa, pero el resto nos dará para vivir con soltura. Viajaremos, iremos a Venecia, a París, adonde tú quieras. Te compraré vestidos preciosos.
Gonzalo tiene gesto emocionado pero Alice sonríe un poquito escéptica. Ya ha escuchado palabras así muchas veces, claro que a éste se le ve más sincero que otros y a ella, dadas las circunstancias, le vendría de perlas tener un buen compañero. Porque el momento que vive Alice no es como para echar bombas. No sólo se acaba de quedar en el paro, es que además está metida en un feo asunto de cuernos.
Cuando el cabrón se largó, Alice se vio imposibilitada de pagar el alquiler y entonces una pareja colombiana, que recién habían tenido un bebé, la acogieron en su casa a cambio de una cuota modesta. Ella encajó allí de maravillas especialmente con la chica, Tati, de la que se hizo íntima. Pero hete ahí que Tati trabajaba los miércoles por la noche y ese día se quedaban  a solas el apuesto marido y Alice. Él es un hombre pequeño y de cuerpo compacto que ronda los veinticinco y que no dudó en aprovechar su oportunidad los miércoles por la noche.  Como cualquier joven siempre andaba dispuesto a ampliar su trayectoria sexual y se acercaba a Alice más de la cuenta, le propinaba arrumacos un poco impropios dado su estado civil. Ella, con su carácter juguetón, le seguía el cachondeo sin más. Sin imaginarse ni remotamente dar un paso en falso. Esto hasta que uno de esos miércoles de marras pasó lo inevitable. Alice estaba en la cocina faenando. Se acababa de duchar y había puesto su ropa interior, como era su costumbre, en la cesta de la ropa sucia. Pues cuál no sería su sorpresa, cuando lo ve apoyado en el canto de la puerta muy sonriente con sus braguitas -las que acababa de poner en el cesto- en la mano, delante de la nariz.
- Eres un payaso, le dice.
Él ni se inmuta, sigue aspirando el aroma y su sonrisa se va transformando en seriedad.
- Tú ya sabes que  yo te tengo ganas, Alice.
- Anda, déjate. Que bien que estáis tú y Tati.
- Tati desde el bebé no es la misma, no se quiere dejar coger, dice que le duele.

Tomado del flirk de Jose Manuel Torriate

Tomado del flirk de Jose Manuel Torriate

Mientras le explicaba sus problemas maritales se le había acercado mucho y, todavía olisqueando sus bragas, había pegando la pinga a las nalgas de ella.
Ya vamos conociendo a Alice. Ya sabemos que no está hecha de hielo, que se templa con facilidad, pero esta vez todavía opuso un poco más de resistencia.
- Sepárate, por favor te lo pido.
Pero, ¡ay! La carne es débil y Alice lleva ya unos meses sin un consuelo. Ese bulto apretándose cada vez más fuerte en sus cachas, rozándose, frotándose, le enciende las carnes. Cuando la sangre se enciende no hay razonamiento moral que la apague. Y allí se dejó montar Alice por el marido de su amiga. Allí mismo, en la cocina. Sentía las empitonadas bravías y el cuerpo le vibraba todo, ¡qué gusto da virgen santísima!,  ¡cómo agradece el organismo ese bombeo!, ¡qué maravilla sentir ese pulso primitivo! ¡sublime explosión de los sentidos!
La escena se repitió, con lógicas variantes, cada miércoles. Así desde hace dos meses. La situación empieza a ser insostenible. Ella, ahí, conviviendo con la pareja. Tati absolutamente confiada, intimando con ella, los tres jugando al dominó los domingos en la sobremesa con el remordimiento y el deseo alternándose en esquizofrenia. Esos polvos urgentes tiene la característica  de dejar el cuerpo alegre y el espíritu triste y ¡cuánto desgastan!

De modo que Alice se siente en estos  momentos una vaca sin cencerro, una oveja extraviada, una perra sin bozal y Gonzalo puede ser una magnífica vía de escape. No es que lo quiera por interés, o en cualquier caso su interés no es mayor que el que se suele encontrar en una relación amorosa cualquiera.
- Vamos a ir inmediatamente a hablar con Carmen, dice Gonzalo, el apartamento está para entrar. Viviremos allí mientras no encontramos algo mejor.

- ¿y quién es esa Carmen?

- La camarera de Crisol, el bar donde acostumbro a ir cada mañana a tomar el café.

………………………..

………………………..

Capítulo 59 de Crisol Púbico.

Recibido desde: Las urgencias sexuales son malas consejeras.

10º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha escrito un hombre o una mujer:

El caballero follante y la princesa que no quería salir de la Torre

Se habían esperado, por turnos, casi toda una vida. La fantasía hecha realidad… Tumbada y abierta delante de él, que de rodillas se hacía cómodamente un hueco entre sus cariñosas piernas.

imagen aportada por el autor del texto

imagen aportada por el autor del texto

Y no era su sexo ofrecido, no era su desnudez… Lo mejor era su cara, su mirada ardiente, su sonrisa entreabierta ¡Al fin era suya!
Los  sueños que se cumplen, son extraños… Tenían todos los ingredientes para que aquel encuentro fuese alucinante, pero algo no iba bien…
Había esperado aquel momento con ansia, pero no parado… Hubo muchas mujeres en su vida. Algunas habían sido especiales, aunque para él, ella era la única. La única que podría hacerle subir a otro plano… superior….
Y allí la tenía, tan complaciente.  Decidió empezar con  una caricia suave y tierna. Tenía que ser largo, especial, la noche entera. No quería estropearlo todo, ya no eran dos críos presos de hormonas implacables, aunque por momentos lo parecían. El deseo acumulado de años puede tener esos efectos. Ella aparentaba haber despertado de una larga pesadilla de hambre sexual. Se preguntó si de verdad tendría hambre o sería sólo vicio ¿Quizá sólo actuaba para hacerlo feliz?. La vió en el papel de la princesa encerrada en la Torre esperando por su caballero follante….

imagen aportada por el autor/a del texto

imagen aportada por el autor/a del texto

Se sonrió con la ocurrencia y decidió empezar por su pelo (de alguna manera había que subir a aquella Torre sin perder la compostura…) así que se lo  apartó ligeramente de aquella para él inédita cara de deseo expreso, incontenido. Ella se removió como un animal en celo, como una gata buscando una caricia más intensa. Entrecerró los ojos y exigió una caricia más completa, más transgresora, más sexual. Más…  Quería que aquella mano la sujetase con fuerza y le hiciese saber que sí, que era suya al fin…

………….

¿Qué género tiene el autor de esta fantasía erótica?

Deja tu opinión-voto en los comentarios.

Recibido desde: 10º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

El Gabinete de las Curiosidades de Lady Clankington

Lady Clankington tiene un apetito sexual que agota a los hombres… por eso pide al doctor loco Visbaun que le construya aparatos para satisfacer sus necesidades carnales…

Lady Clankington

Ésta es la leyenda que crearon alrededor de los consoladores vintage de Lady Clankington, inspirada de “steampunk“, o sea el movimiento estético basado en la ciencia ficción victoriana con características de la maquinaria a vapor, a la vez retro y futirístico, funcional y guapo.

Si os apetece un momento de placer “vintage”, podéis comprar los vibradores customizados a mano en este gabinete de las curiosidades carnales. Cada diseño tiene una edición limitada a 100 unidades.

Lady ClanklingtonLady Clankington

Hablando del tema de los consoladores de época, estoy impaciente por ver la película Hysteria que se estrenará en 2011. Con Maggie Gyllenhaal, tratará de la invención del primer consolador.

Maggie-Gyllenhaal's

Recibido desde: El Gabinete de las Curiosidades de Lady Clankington

No creas en todo lo que dice una mujer

Derechos de autor
Abundan más los hombres inocentes que las mujeres, y me refiero todo esto en cuanto al arte seductivo; las mujeres por naturaleza conocen mejor de estos temas por la experiencia que tienen: a ellas se les acercan hombres sin hacer mucho esfuerzo, nosotros tenemos que acercarnos a ellas, cosa que para muchos es difícil.

Esto tiene como consecuencia que las chicas tengan más conocimientos sobre seducción, aunque no lo creas ellas son muy rápidas para captar las señales de un juego seductivo, tal vez no te lo demuestre directamente pero su inconsciente está trabajando por allá escondido traduciendo todas esas señales que le mandas con tu tono de voz, lenguaje corporal, mirada, etc. Cuando le mencionas algo como "tenemos que hablar" ella deducirá que te le vas a declarar, así que evita decir ese tipo de cosas; ya sabe cuando la vas a besar, aunque trates de hacerlo de la forma más indirecta ella ya de un modo inconsciente predice tu estrategia, sabrá lo que estarás planeando para besarla. Esto no es preocupante ni tampoco peligroso, no importa si puede predecir el beso, lo importante es que ella se de cuenta que tu estrategia fue algo muy inteligente e ingeniosa, tanto como para generarle una sorpresa y esa emoción aunque ya la pueda predecir hará que de un sí para el beso.

Por lo tanto, debido a su experiencia en el campo del amor ya han cogido gran cancha para manipular al hombre... alguna vez una chica no te ha dicho algo como "no estoy preparada para una relación", y a la semana siguiente ya está en la cama con otro hombre... a este tipo de manipulación es a la que me refiero. Las mujeres muchas veces no saben lo que quieren, y no es porque sean malas, sino porque llevan eso impregnado, su mente es automática, cuando detectan un ataque enseguida disparan la rutina para distraer a su víctima (en este caso tu).

Cuando te expresen algún rechazo o te den quejas simplemente ignóralas, réstale importancia a eso que te dicen, o como se dice vulgarmente: héchale tierra, dale sepultura a sus palabras, deja que el viento se las lleve, etc. Y sigue con tu juego, revisa en qué te equivocaste y analiza si tiene solución, si no pues lo mejor es que te concentres en otra chica.

¡Seduce tu vida!

Recibido desde: No creas en todo lo que dice una mujer

Recordar…

tumblr_l7v69qv37L1qzr53co1_500

Recuerdos.

Una mano que se atreve a cruzar el aire entre nosotros y se posa en mi pecho. Tus labios entreabiertos mientras duermes. La dulce ansiedad de ver lo que me espera antes de terminar de desnudarte. Una caricia en tu cintura. Tu mirada contemplando la noche por la ventana. El sonido de los cierres de un corsé que desabrochas a la vez que me penetras. Tu olor. Tu lengua lamiéndome los dedos.

Recuerdo todo eso mientras mis dedos buscan el temblor que los tuyos provocaron.

Recibido desde: Recordar…

9º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha  escrito un hombre o una mujer:

La secretaria
La pobre secretaria anónima, en la que nadie se fija, pide permiso para ausentarse e ir al baño. Ya está harta de que su jefe la vea como una simple secretaria y no como una mujer. Sólo trabajo y papeles. Ella se mira al espejo y no ve nada nuevo. Observa las heroinas de las historias de los demás. Siempre tienen algo ingenioso que decir o hacer. La pobre abre sus piernas en el baño de la casa de su jefe. Se vuelve a mirar y piensa que nadie sabrá nunca los anhelos que esconde. Roza su pubis ligeramente con dos dedos. Nadie vendrá a hacerlo por ella, así que alarga los dedos acariciando apenas sus labios. Mojada y sola, siente esa desesperación que apenas comprende pero que ha aprendido, a la fuerza, a mitigar sola. A tientas busca entre sus cosas y encuentra un armatoste de color llamativo.

imagen proporcionada por el/la autor/a del texto

imagen proporcionada por el/la autor/a del texto

Lo toca , lo mira y lo huele; no es lo mismo, pero la urgencia es infernal. Emite un leve gemido cuando la silicona atraviesa sus entrañas. Pero ya no haz vuelta atrás. Apoyada en la pared, al menos pulcra, hace un movimiento giratorio con ese engendro que le provoca un espasmo eléctrico por la columna. Saca despacio el húmedo juguete y lo pasea por los labios hinchados de su vagina, moviéndolo en círculos hasta su clítoris hinchado y abandonado. Umm… Nadie vendrá, nadie vendrá. Su cuerpo empieza a retorcerse involuntariamente. Necesita más. Y, sin ninguna compasión por ella misma, viola de manera brusca y certera su propia intimidad. Una y otra vez, acaricia, fuerza y masturba su solitaria entrepierna. Sonríe, y espasmos de placer recorren su pequeño cuerpo… Hasta que, de repente, todo tiene sentido al notar su flujo caliente bajando por ella.

-Dígame jefe, por dónde íbamos? Lamento la tardanza… -se disculpa tras regresar al despacho.

d.

…………………………..

¿Qué género tiene el autor de esta fantasía erótica?

Deja tu opinión-voto en los comentarios.

Recibido desde: 9º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Las situaciones más excitantes para un hombre

El otro día pregunté por twitter que era lo que más excitaba a un hombre y obtuve gran variedad de respuestas de los chicos que se animaron a contestar.

Desde aquí quiero darles las gracias a tod@s ya que me han ayudado a poder hacer este post que será de utilidad para muchas mujeres.

mujeres

A continuación vamos a ver las situaciones más excitantes para los hombres:

  1. Las caricias en la espalda o las manos que se acercan a las zonas erógenas dando un buen rodeo, sin ir directas.
  2. Que la chica le diga lo que le gusta que le hagan y como lo disfruta.
  3. Un baile sensual y erótico.
  4. Besos acompañados con caricias insinuadoras.
  5. Que les propongan situaciones para tener relaciones sexuales.
  6. Intercambio de ropa.
  7. Las chicas en bañador o trikini (no bikini).
  8. Abrazos sin petición en la cama.
  9. Acariciar una chica con el pie entre las piernas en un bar/local público.Hombre excitado
  10. Ver una mujer con otra mujer.
  11. Masturbar a una chica con la mano y darle a lamer los dedos.
  12. Jugar con la saliva.
  13. Que las mujeres lleguen al orgasmo durante el sexo oral.
  14. Realizar un trio.
  15. Eyacular en la cara o cuerpo de la chica.
  16.  Eyacular encima de el y que luego la chica lo limpie con la lengua.
  17. Chicas que vistan sexys, pantalones ajustados, minifaldas, taconazos...
  18. Lenceria sexy y las prendas sexys para los juegos sexuales.
  19. Ducharse juntos notando como el agua calentita recorre sus cuerpos.
  20.  Dar un masaje, es una oportunidad perfecta para conocer el cuerpo de ella.
  21. Recibir sexo oral. A la gran mayoría de hombres les encanta una felación bien hecha.
  22. Cuando ya hay confianza, como por ejemplo con una pareja, que la chica tome el rol de prostituta.
  23. Un buen culo, con sus curvas.
  24. El pecho de una mujer, marcando buen escote.
  25. Jugar con comida como por ejemplo helado  o nata. Comerlo encima del cuerpo de uno u otro.
  26. Que las mujeres logren el squirting.
  27. La masturbación con los pies.
  28. A algunos hombres les excita que jueguen con su ano.
  29. Las mujeres dominantes.
  30. Poder tener sexo porque si, sin necesidad de "camelarla primero", que los dos tengan claro lo que hay.
  31. El sexo en público.
  32. Escuchar una chica gemir.
  33. Chicas con mentalidad abierta.
  34. Las relaciones sexuales con travestis. Ya puede ser ellos mismos o ver a una chica con un travesti.
  35. Ver a una chica masturbarse o practicar sexo con otr@s.

pechosComo ves hay variedad para todos los gustos, chicas tomad nota ;-)

A los chicos os animo a que me ayudéis a seguir ampliando la lista, seguro que hay muchas otras situaciones que no me han comentado y a ti te excitan muchísimo ¿me equivoco?

Espero tus comentarios!

Ver álbum de fotos | Leer Las situaciones más excitantes para un hombre en El Blog de Sexo


Recibido desde: Las situaciones más excitantes para un hombre

Breve valoración del juego “¿qué tengo entre las piernas?”

Hemos llegado al ecuador del juego y me gustaría hacer un balance de cómo va la cosa.

Si nos alejamos de los individualismos y analizamos nuestra intuición como un bien colectivo, me congratula decir que el grupo formado por los votantes del juego “¿Qué tengo entre las piernas?” vamos ganando.

Mirad:

En el 1º relato, escrito por la susceptible Adela, se obtuvieron un total de 23 votos, 12 de los cuales dieron en la diana, sólo por un voto, pero acertamos.

En el 2º relato, escrito por Nasi, hubo 18 votos, de los cuales 11 fueron aciertos al considerar que era un hombre. Le pillamos.

En el 3º, el de Aldabra: 19 votos, 10 acertaron al votar MUJER. Ganamos, por poco, pero ganamos.

4º: El de Wendy, perdimos 7 contra 10.

5º: El mío, 15 votos, 10 de los cuales acertaron de lleno. Goleada

6º: El de DR. Mikel. De 21 votos acertamos 13.

7º: En el de Gregorio Morales, que coló como mujer. Perdimos 8 contra 10.

8º: El de Chousa, 13 votos,  9 aciertos.

De 8 partidas adivinamos en 6 de ellas. Sólo Wendy coló como hombre siendo mujer y Gregorio Morales coló como mujer siendo hombre.

Ojalá se unieran más votantes, desde luego este juego, sin votos, sería una tontería sin sentido. Reitero mi más acalorado agradecimiento a los que os animáis a pulsar el botoncito de comentarios y dejáis vuestro voto.

Y pregunto, ¿cómo os sentís? ¿va bien el ritmo? ¿hacemos un descanso? ¿seguimos?

Recibido desde: Breve valoración del juego “¿qué tengo entre las piernas?”

The Life – XVIII

2003 – 23 anos.
Filipe [continuação].
Do restaurante seguimos para um bar na zona do Cais do Sodré, onde permanecemos até cerca da uma da manhã. Durante esse tempo aumentou o número de vezes que as suas mãos roçaram as minhas, que os seus joelhos encostaram nos meus por baixo da mesa, que os nossos olhos se cruzaram em silêncio, mas num entendimento do que ambos sentíamos e desejávamos. A atracção passou a um enorme tesão que aflorava os sentidos e me fazia sentir aquela vontade de experimentar o que a sua boca me prometia. Até que colocou a sua mão em cima da minha e entrelaçou os dedos, puxando-me e fazendo com que me debruçasse sobre a mesa na sua direcção. Inclinou-se e roçou os seus lábios nos meus, fazendo com que semicerrasse os olhos.
- Apetecia-me fazer isto há muito tempo.
– Não me vais dizer que é desde o primeiro dia que nos vimos, pois não?
– tentei brincar, para disfarçar a respiração meio descontrolada, por efeito do beijo.
- Não, desde aí não, mas no dia a seguir, desde que bebemos café.
– Hum.
– Hum. Já vi que tens esse hábito quando estás na dúvida.
– riu-se – mas é verdade. Foi desde o segundo dia.
Sentou-se ao meu lado e trocámos mais um beijo, um simples roçar de lábios que fazia aumentar o ritmo das batidas cardíacas.
- Por mim, íamos embora daqui para outro lugar. Se quisesses, claro…
– Quero
– respondi-lhe.
Chegados ao parque de estacionamento, esperou que eu abrisse a porta do meu carro, disse-me para entrar e debruçou-se para me dar mais um beijo, os dedos deslizando pelo meu pescoço. Desta vez, o simples toque de lábios transformou-se num devorar de bocas, num entrelaçar de línguas que nos deixou a ambos sem fôlego.
- Posso levar-te a conhecer a minha casa?
– Sim, vamos
– respondi, demonstrando que não importava o lugar, só queria mesmo estar com ele.
- Mas aviso já que ainda não tenho fogão.
– Eu também não estou com intenções de comer. Pelo menos, comida…
– Não? Então?
– perguntou, adivinhando a resposta, mas mostrando que a queria ouvir da minha boca.
- Não… comer mesmo, só a ti. E já sinto fome…
– Não nos vou fazer esperar mais. Vamos.

Meia hora depois de percorrer algumas avenidas e ruas de Lisboa, indicou-me que estacionasse o carro e esperasse por ele. Entrou na garagem de um prédio, onde deixou o carro e regressou minutos depois para me vir buscar. Subimos no elevador alguns andares, não recordo em qual parámos, até porque só lá regressei mais uma vez na semana seguinte e também só de noite, e, quando saímos.
Depois de porta fechada recordo-me de ter pegado em mim ao colo e eu de ter abraçado a sua cintura com as pernas. Foi assim a primeira vez que fizemos sexo: de pé, encostados à parede, numa urgência louca de satisfação. Na verdade, isso parece ter-se tornado a nossa constante: sexo de pé. Foi assim a maior parte das vezes que o fizemos. Fosse no apartamento dele, fosse no meu. Ele adorava pegar em mim ao colo e fazer-me descer sobre o seu membro duro, que entrava em mim profundamente e me preenchia como eu gosto de sentir. Um dos seus grandes fetiches era que eu fosse ter com ele, sempre sem lingerie e de saia. Para que bastasse erguer-me e penetrar-me rapidamente. Depois uma sucessão de movimentos loucos e um orgasmo ainda mais louco. Podia ser numa rua estreita, num estacionamento automóvel, abrigados pelas sombras da noite. Foi um caso tão curto quanto alucinante. Durou cerca de um mês e acabou porque assim tinha de ser. Ambos sabíamos que a única coisa que nos ligava era sexo e boa conversa. Mas que era bom, sem dúvida.
Encontravamo-nos uma ou duas vezes durante a semana e passavamos os fins de semana a experimentar todas as variantes. Na cama dele ou na minha. No chão da sala dele ou no da minha. Mas principalmente de pé no meio da sala, do quarto ou da cozinha… na minha casa ou na dele.
Não sou assim tão saudosista a ponto de ficar presa aos acontecimentos do passado, mas o certo é que foi muito intenso. Bom. Muito bom.
A seguir vou recuar no tempo e falar-lhes do Ricardo.

Sutra

Recibido desde: The Life – XVIII

Estamos de vuelta.


Dicen los japoneses que los jardines no son para pasearlos, sino para contemplarlos desde el interior de uno mismo, para que la calma penetre en lo más profundo; que son estampas del paraíso para delimitar el paisaje en el tiempo y distinguir las cuatro estaciones.

Estamos de vuelta.

Recibido desde: Estamos de vuelta.

El médico eyacula en el cojín.

-Supongo que no es necesario que le  explique las causas de su despido, dice el médico muy serio sin mirarle a la cara.
Por supuesto que no. Desde luego que no. Que una enfermera se goce a un paciente en el mismísimo hospital es causa justificada de despido inminente y ningún sindicato pondrá pega alguna.

El médico es un hombre tolerante, él hubiera perdonado un desliz del tipo confundir las tomas de medicamentos, olvidar la administración de un calmante, un informe erróneo. Hubiese sido condescendiente si se hubiera demorado en acudir a la llamada apurada de un enfermo o si hubiese tenido un pronto desairado con un familiar. Podría mostrar negligencia ante una falta de profesionalidad, ante una carencia de humanidad, ante la ausencia de sensibilidad para con el dolor ajeno ¡Pero eso! Eso bajo ningún concepto.
Alice lo sabe y no tiene nada que decir. Se levanta y sale del despacho con los ojos llenos de lágrimas y el mentón hundido por la vergüenza.
El médico se siente molesto, cabreado, incómodo. Menudo día lleva, menudo papelón le ha tocado hacer hoy, qué desfachatez la de esa enfermera, qué mal trago. El doctor se recuesta en su silla, está alterado, nervioso, ha de hacer algún ejercicio de respiración para calmarse un poco. ¡Menuda fulana! Al pobre médico no se le va de la cabeza la imagen de la enfermera abierta de piernas con el chorro del grifo en la vagina. Qué horror, piensa, bebe un sorbo de agua. “Una fresca, una libertina” Él nunca ha visto a su mujer en tan obscena postura.  Sus relaciones maritales son regulares, acostados como norma general. Acometen tres, cuatro posturas, vamos, lo normal. Pero eso es lo de menos, aunque él y su esposa ejecutasen voluntariosos el listado completo del kamasutra, esa alegría de follar no se la darían las acrobacias. Lo que ellos desconocen, lo que para el médico es, hoy por hoy, inconcebible es esa ausencia de ego racional, esa insólita capacidad de despendole que ha presenciado y que está a años luz de su sexualidad patriarcal represiva ¡Si no es ni tan siquiera capaz de liberarse en solitario! En estos momentos, sin ir más lejos, está excitadísimo y no se quiere dar por enterado.  Qué asquerosidad, se obstina en repetirse como si se estuviera aprendiendo la lección.

¡Menudo día llevo! dice para sí mientras con rictus de agotamiento nervioso toma el cojín que está allí al lado. Sin pensar realmente en lo que hace, lo pone en su regazo. Absolutamente inconsciente de lo que ese gesto significa, le da un buen azote al cojín. Ese golpe reverbera en sus genitales. A diferencia de sus limitaciones cerebrales, su aparato reproductor funciona como un reloj. Qué guarra, recuerda. Y otro azote. Esta puñetera erección le impide pensar con claridad, ¡qué puta!

El oso que no llevaba calzoncillos

Leí en el mundo.es un artículo que para decir verdad me dio bastante miedo.

Kylie Minogue estaba cantando en un club gay de Londres cuando un fan le regaló un gran oso de peluche, o sea la cosa más mona del mundo. El fan publicó la foto en su Facebook pero cuidado! este contenido puede herir vuestra sensibilidad…

Kylie MInogue and Mr Teddy

El caso es que los todopoderosos de Facebook quitaron la foto inmediatamente porque el micrófono de la Australiana se podía confundir con el pene del oso. Sólo mandaron el mensaje estandar para justificar su acción: “No se aceptan fotos que contengan desnudez, uso de drogas o violencia”.

A ver… no conozco al oso muy bien pero en esta foto, no parece que se esté pinchando o que esté golpeando a su mujer osa. Entonces por qué no puede correr desnudo por el bosque de Facebook?

Puede que tenga algo que ver con la colección “Bad Taste Bears” (“Osos de mal gusto”) que se hizo bastante famosa últimamente por su diseños divertidos y originales. Desde gore a bdsm, estos osos son muy populares entre los gays, papaosos…

bad taste bear bad taste bear

bad taste bear

Sin embargo, eso no justifica nada. Acciones de ignorancia y de censura deberían pertenecer al pasado, no?

Desafortunadamente, Mister Oso no es la única víctima. Facebook también cerró la famosa página de Violet Blue: Our Porn, Ourselves. Me preocupa bastante que Facebook, la red social más grande del mundo y presente en la vida de la mayoría de los jóvenes, dé tan mal ejemplo.

Los problemas relacionados con el sexo viene de los tabús y de la ignorancia, y llamar a Mister Oso pervertido de verdad los resolverá?

Recibido desde: El oso que no llevaba calzoncillos

Escenas: Fuga de cerebros

Posiblemente, si te pones a pensar, se te ocurrirán un montón de escenas eróticas, sensuales, calientes, excitantes o morbosas que recuerdes del cine "convencional", de esas que te han llamado la atención o quizás que te han puesto por las nubes... bueno, el caso es ese, que en este momento me estoy acordando de una que me ha venido a la mente y así aprovecho y abro una nueva sección para el blog

Recibido desde: Escenas: Fuga de cerebros

8º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Lede esta fantasía erótica e tentade adiviñar se foi escrita por un home ou por unha muller:

Intensidades

Aceleracións arrítimicas, volantazos de desexo, frenadas con rozaduras de ledicia, intermitentes diastólicas, destellos de paixón incontrolada e rodadura deslizante pola costa abaixo do pracer xa inevitable. Mistura de carburantes que son as salivas intercambiadas. Corazóns que bombean co ritmo frenético e concentrado. Pulmóns que buscan un átomo osixénico con auténtico desespero…
E na mirada percibíndose toda a lascivia concentrada nos ollos alleos, próximos, entrepechados, doces, pedindo máis, dando, recibindo, cargándose de bágoas de pracer con salitre de desexo.
E volvendo ó centro do corpo, buscando o nife das sensacións, para mollar a lingua húmeda na acuosa impetuosidade do desexo. E repartilo despois pola pel todiña. Acougando, desaforando, ora con ritmo, ora sin él. E buscar o vértice do pracer para acadar a vértixe que nos arrastra sensacións próximas ó mareo, cercanas á cúspide da lipotimia e nos arrinca da realidade que non sexan os propios corpos envoltos na espiritualidade orgásmica que se aveciña.

imaxe proporcionada polo autor-a do texto

imaxe proporcionada polo autor-a do texto

Volver amodiño, recuperando, termando, alongando o inevitable para reiniciar un estalido que se adiviña na curva do pezón, na nádiga temblorosa, no beizo carnoso e carnal,  pecaminoso ata cando non pensa.
E mirarte cando xa non é posible máis espera. E ver que ti me miras. Non direi todas as palabras que dis. So as resumo na pronunciación linguopalatal, rotunda e mollada dun SÍ imperativo, final, intenso, reiterativo e magnífico, sobre cuxa pronunciación engarzouse o meu orgasmo arredor dos teus ollos e do teu corpo todo…

………….

Qué xénero ten o autor desta fantasía erótica?

Deixa a tua opinión-voto nos comentarios.

Recibido desde: 8º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

The Life – XVII

Ainda antes de falar do Ricardo, um caso que tive entre o fim de 2001 e início de 2002 – e do qual já falei aqui algumas vezes – vou falar do Filipe. Acho que nunca o mencionei sequer. Do Ricardo falo a seguir.
Conheci o Filipe numa fila de supermercado, no ano de 2003. Por mais estranho – ou habitual, já nem sei – que vos possa parecer, a verdade é que foi mesmo quando estava numa fila dentro do hipermercado. Não na caixa de pagamento. Mas no balcão das comidas já confeccionadas. Claro! Onde mais me haveriam de encontrar senão no local onde posso adquirir a comida já pronta a comer? Pronta é como quem diz, bastando apenas a passagem de uns escassos minutos pelo micro-ondas.
Pareceu-me um daqueles homens mal habituados a escolher comida, mal habituados a compras. Ou seja, um ‘dondoca masculino’ – isto foi o que pensei no momento em que batia o pé, aflita para que ele se despachasse na escolha. O meu estômago reclamava por comida e não admitia grandes esperas, senão começava a emitir ruídos de forma desesperada. Mas se pensam que ‘dondoca masculino’ foi a única expressão em que pensei naquele momento, estão redondamente enganados. Fiz o filme completo do que era [hipoteticamente] a sua vida. Homem de negócios, habituado a ter em casa uma mulher que lhe tratasse de tudo: ir às compras, tratar da roupa, comida sempre pronta na mesa, e todas aquelas boas coisas que qualquer mulher feliz faz. Quem sabe daquelas que até o esperava com as pantufas e o jornal na mão, dividindo o tempo entre o fogão, as crianças e o marido.
Sim, eu sei: pareço uma feminista inveterada. Mas não sou. Calma. Reparem que este era o meu pensamento na altura, motivado pelos pontapés raivosos que o estômago lhe espetava devido à fome. Eu estava-lhe com um pó que nem imaginam!!
Imaginei ainda que a mulher o teria deixado, farta daquela vidinha e que, S. Exª agora teria de se desenvencilhar sozinho, no que estaria a ter enormes dificuldades. A minha imaginação fértil não parava e a história ia crescendo. Mesmo quando começava a entrar em detalhes mais dramáticos, quase a raiar o terror, eis que resolvi colocar um basta. Cheguei junto dele e, o mais docemente que consegui [leia-se irónica], aconselhei-o a optar pela carne de vitela estufada com batatas no forno. Era muito tenra, eu mesma havia levado naquela semana e gostava imenso da receita. Tretas. Por mim até podia comer a carne estragada, desde que saísse da minha frente. Mas não é que foi isso mesmo que ele levou? Muito bem! E ainda me agradeceu por cima, como um sedento no deserto, perante um copo cheio de água fresca. O importante é que resultou e ele foi-se.
Mas esta foi a primeira vez que nos cruzámos. Mal sabia eu que, no dia seguinte, pela mesma hora, lá estava ele na fila da comida take away. Sorte a minha desta vez: ele estava alguns números atrás de mim. Sorriu-me, e sorri-lhe simpaticamente, principalmente pela posição em que estava. Afinal, hoje não teria de assistir às suas indecisões. Mal tinha acabado de me virar, depois do cumprimento, ouvi a voz dele perto de mim:
- Boa noite, como está desde ontem?
- Bem, obrigada.
- Quero agradecer-lhe pela recomendação, tinha razão, a carne estava uma delícia.
– Ainda bem, fico satisfeita que tenha gostado
– e virei-me ao ouvir o som de chamada de novo número.
Mas ele era persistente.
- Que me recomenda hoje?
Respirei fundo e respondi, tentando ser simpática, apesar da falta de paciência:
- Acho que, pela experiência de ontem, pode escolher qualquer coisa que será sempre a seu gosto. Como lhe disse, costumo levar e não tenho quaisquer razões de queixa.
- E sobremesas?
- A mousse de chocolate é deliciosa – respondi com um sorriso.
- Obrigado – e sorriu-me de volta.
Uns minutos depois chegou a minha vez, fui atendida e, ao ir embora, passei por ele e despedi-me com um ‘até outro dia’. Ele hesitou e, surpreendeu-me:
- Aceita tomar um café? – e continuou com um sorriso de menino – para a compensar pela demora de ontem e para agradecer a ajuda.
Só então reparei que fazia umas covinhas quando sorria. Porque é que eu nunca resisto a estas covinhas? Num impulso, aceitei, esperei que ficasse despachado e fomos até um dos muitos cafés do centro comercial.
Fiquei surpreendida com o que fui conhecendo de Filipe. É verdade que a má impressão da véspera tinha tido origem apenas na minha má vontade, no cansaço, na falta de paciência e para concluir tudo isso, no que a minha mente tinha criado, só de olhar para ele. Ele era simpático, bem humorado e muito prático. Se estava separado?
Sim, mas não tão recentemente como eu ‘inventara’. Tinha tido uma relação durante seis anos, que terminara havia um ano. Não tinha filhos e dava aulas de Fiscalidade num centro de formação. Vivia sozinho, sim. Até sabia cozinhar e tratar das coisas dele, sem ajuda feminina. Quase engoli em seco quando ele falou isto. Que vergonha! Ainda bem que ele não podia adivinhar a história que eu havia criado em seu redor. O problema era simplesmente um fogão avariado ainda dentro da garantia, foi para reparação e, até o ter de volta, tinha de se desenrascar com micro-ondas. Sendo que, detestava fast food.
Ficámos ali umas duas horas na conversa, depois trocámos contactos de telemóvel e combinámos de encontrar por aqueles dias para jantar ou tomar qualquer coisa.
Na semana seguinte telefonou-me a meio da tarde e convidou para jantar nessa noite. Levou-me a um restaurante de comida nepalesa, salvo erro na Avª do Brasil. Adorei a experiência, tanto da comida, que nunca tinha experimentado, como da companhia. Confesso que, a meio do jantar, já o clima tinha mudado e eu sentia aquela sensação de ansiedade. Ele atraía-me. O seu sorriso, os olhos curiosos, o humor. Não era um homem bonito, mas tinha um enorme charme, divertia-me. Cativava-me. É, na verdade, o que importa à maior parte das mulheres, penso eu. O que nos arrebata os sentidos, o que nos seduz, não a imagem que os nossos olhos comem e que, nem sempre é a real.
A atracção intensificou-se de tal modo que nada me importava mais a não ser Filipe, o seu sorriso e o olhar com que me brindava sempre que apenas me escutava, ou, quando falava e eu o ouvia a ele. Estava perante uma daquelas situações em que se houvesse qualquer avanço e intenção da parte dele, mergulharia de cabeça sem pensar duas vezes e passaria a noite com ele.

[continua]

Sutra

Recibido desde: The Life – XVII

7º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha  escrito un hombre o una mujer:

Bes

Bes-num 8

imagen aportada por el autor/a del texto

¡Después de tantos años y ayer ocurrió, buey mío, Serapis mío! Me miro al espejo y mis senos, mi cintura, mis caderas cobran sentido. ¡Mi cuerpo tiene sentido!
Han transcurrido ya muchos años encerrada, recibiendo a los fieles, mientras mi juventud se ha ido marchitando. Aún queda algo… Pero cuando ya había perdido toda esperanza de tanto ofrecerme a los peregrinos sin que nunca me ofrecieras nada, ¡ha llegado!
¡Serapis, amor mío! He visto a un hombre tras otro deshacerse en mis brazos, gemir, entrar en rapto, estallar como las ánforas en el desierto, ¡pero jamás pude imaginarme lo que es realmente! Es un deshacerse, una dulzura, un dolor, una soberbia, una obscenidad, un llanto… y nada.
¡Serapis mío, qué plenitud esta nada! Quiero volver una y otra vez a ella. ¿Quién me iba a decir que sería este hombre? Un hombre nada especial. Calvo, ligeramente obeso, velludo, hosco, duro, a veces provocador… pero cuando me abrazó, algo muy hondo delató su presencia.
Cientos de peregrinos vienen diariamente al Templo para recibir los dictados del Dios. Antes de conciliar el sueño, reciben a Serapis a través de mi cuerpo. Yo soy los ojos, las manos, la piel, el vientre, el sexo de Serapis. Serapis los ama a través mío. Yo les doy el amor del Dios, los unjo con el deseo del Dios, les prodigo el éxtasis del Dios. Miles de peregrinos han entrado a mi templo y me han regalado su semen.
Hablo con los peregrinos. Les pregunto dónde viven, qué familia tienen, por qué han viajado al Templo, cuáles son sus problemas, que desean obtener del Dios. Y cuando su vida se abre para mí, los amo. Los amo intensamente. Como si nunca antes hubiera amado a nadie de esta forma.
Tiemblan, se convulsionan al contacto conmigo. Saben que tengo la fuerza de los hombres que me han poseído. Gimen, aúllan. “¡Te amo!”, gritan mientras su semilla estalla en mis entrañas. Quieren verme, convertirse en mis esclavos, hacerse sacerdotes del Templo, pero yo asisto indiferente a sus deliquios. Siento envidia. ¡He visto deshacerse a tantos hombres mientras yo no sentía nada! He visto hasta la saciedad ulular a otras sacerdotisas, y sé que pueden sentir algo muy semejante. Hace un año, Sejmet se jugó la vida escapándose con un fiel. A los pocos meses fue descubierta e inmolada al Dios. ¡Las sacerdotisas no podemos abandonar el Templo!
Sé que hay un éxtasis inmarcesible, pero que yo jamás he sentido. Miles de hombres besando mis senos, agitándose entre mis ingles, enloquecidos, lunáticos, y yo gélida, fría, imitando los sonidos que escucho a otras. Cuando ellos acaban, sólo tengo ganas de que se alejen. Frente a sus arrobadas declaraciones, ostento mi autoridad. Seca, tajante, sobria, los envío a los dormitorios sagrados. Esa noche el Dios hará descender sobre ellos un sueño que a la mañana deberán interpretar los oniromantes.
“¡Es a Serapis a quien tienes que amar!”, les digo mientras me imploran. “¡Y Serapis es de todos! No puedes poseerme en exclusiva”. En cuanto el último peregrino desaparece, las lágrimas inundan mi lecho. ¡El Dios los favorece a todos y a mí no quiere favorecerme!
¡Pero hoy ha cambiado todo! ¡Por fin me has bendecido, Serapis mío! Ayer llegó este fiel como uno más, tal vez algo más altivo, más desdeñoso… Cuando lamía su sexo, hizo un suave gesto para apartarme. La mayoría de los hombres no son capaces de hacerlo. Derramarse entre mis labios es tan sagrado como hacerlo en mi templo, pero, además, es más rápido y alivia el contacto cerrado. Pero Bes no. Sí, se llama Bes. ¿Cómo podré olvidar su nombre? Bes me apartó. No quería que bebiera sus óleos. Con sus manos toscas, acarició mi cuerpo. Lo han hecho miles, pero esta vez me estremecí. ¿Qué ocurría? Era como si el Dios no estuviera en mí, sino en él. Era como si Bes fuera ahora los ojos de Serapis, las manos de Serapis, el musculado torso de Serapis…
Su sexo, sin embargo, no era grande, aunque tenía un grosor inusual. Cuando entró en mí, algo desapareció. Mi mente, mis pensamientos, mi memoria se marcharon. Era como si me liberara de un fardo. Desaparecía un sucio, triste, pegajoso lastre, y emergía la niña que fui, y quería darme entera, y recibirlo entera, y de súbito, para mi espanto, mis gemidos no eran fingidos, sino que salían de una profunda herida, y los movimientos de mis caderas tampoco eran fingidos, y mi abrazo tampoco era fingido, y las uñas que clavaba en su espalda las clavaba por una perentoria, inexcusable necesidad. Y quería que aquello siguiera y que no se acabara nunca, y, al mismo tiempo, no podía seguir, me consumía, me partía, me convertía en los trozos fragmentados de Osiris. Y toda la miel del Nilo estaba en mi templo.
¡Serapis mío, nunca había sentido dentro de mí tu río sagrado! No, no eran las blancas naves del hombre, sino mi río, mi propio Nilo, con densas y agradecidas aguas.
Bes dejó de moverse y permaneció en mí, y fue entonces cuando vino. ¡Vino la lucidez del Dios, y su gloria, y sus acmés, y su obscenidad, y la música de las Hathores! “¡Bes, Bes, Bes!”, repetía mientras él reiniciaba sus movimientos y se convulsionaba y me llenaba de blancos copos de algodón.
“¡Bes, no te vayas!”, me sorprendí rogándole. “¡Bes, quiero verte, ansío verte!”. Comprendía ahora a aquellos que me habían rogado hasta la desesperación. ¿Serapis me bendecía y al mismo tiempo me castigaba? “Bes, quédate en el Templo. ¡Te daré todas las riquezas que quieras!”. Y entonces fue él quien me dijo lo que yo le repetía a los fieles: “Tú no puedes ser de nadie porque eres de todos”. “¡Una vez más entonces! ¡Te lo ruego!”, imploré. Me miró fijamente, en silencio, escrutándome. Al fin dijo: “Mañana, después de la sesión del oniromante, estaré aquí”.
Vida mía, Serapis mío, ahora lo espero. Oh Dios de mi destino, aunque media humanidad ha pasado por mí, me has mantenido virgen para este hombre. ¡No lo puedes dejar escapar! ¡Haz que estemos juntos para siempre!
Ahora lo espero y tiemblo. Nunca había conocido a un hombre.

………….

¿Qué género tiene el autor de esta fantasía erótica?

Deja tu opinión-voto en los comentarios.

Recibido desde: 7º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Prazeres

[...]
Tenho um lenço de seda da cor dos meus lábios entreabertos, deslizando pelos dedos que te acariciarão esta noite. O tecido acaricia-me a pele, como anseio que o faça a tua boca de contorno quente e macio.
E quando te tiver junto a mim, beijar-te-ei e envolverei o teu corpo com o meu, abraçando-te com os meus braços e pernas, armas guerreiras nesta batalha de corpos que travaremos na tua cama.
E o lenço de seda atravessará o teu rosto, ocultando o teu enigmático olhar do atrevimento do meu, encerrando a previsibilidade do gesto com que te dominarei.
Serei tua dona e tu meu escravo, com gritos de luxúria quebrando o silêncio da noite. Gritarás meu nome, pedindo que derrame meu corpo pelo teu em espasmos de prazer, e o meu gemido de vencedora ecoará na noite.
Meu!
És meu!
Entrarás no meu corpo nesta cavalgada alucinante, levando-me contigo para terras do imaginário, unindo espíritos, mais que corpos. Entrelaçando desejos, trocando beijos.
[...]

Sutra

[excerto de colectânea registada – Todos os Direitos Reservados]

Recibido desde: Prazeres

El escondite 2010-08-27 18:49:46

599-660f7c86cefa243b4cf9308b016ef3fd

Algo cede en mí, y mis codos ya no pueden sostener mi peso. Estoy de rodillas, la cabeza entre los brazos, y de mi garganta surgen sonidos que no alcanzo a interpretar: ni temor ni deseo, sino la incapacidad de distinguir entre ambas cosas y como resultado… Me golpea, tras ponerme una almohada encima de la cabeza para amortiguar mis gritos; después, me posee como poseería a un hombre. Grito más fuerte que antes, con los ojos abiertos como platos en la oscuridad, la almohada cubriéndome el rostro.

Muy dentro de mí, su golpeteo cesa abruptamente. Me empuja boca abajo, su mano derecha debajo de mí y entre mis piernas. Tumbado encima de mí cuan largo es, levanta la almohada y escucha cómo se apagan mis sollozos.

Cuando me doy cuenta de que estamos respirando al unísono, serenos, sus dedos inician su infinitesimal movimiento. Mi respiración no tarda en agitarse. Me vuelve a tapar la cara con la almohada cuando me corro y no tarda en correrse también. Coge Kleenex reforzado de la mesilla y me lo mete por entre las nalgas. Cuando, más tarde, lo saca de allí. está empapado de semen y teñido de rosa. Acurrucado contra mí murmura:

-Tan prieto tan caliente, no puedes imaginarte…

A veces me preguntaba, en abstracto, cómo podía el dolor excitarme tanto. En cierta ocasión, durante aquella época, me golpeé el dedo gordo del pie, protegido sólo por una sandalia contra el último cajón de mi escritorio. Juré, salté de un lado para otro, recorrí cojeando el pasillo hasta el despacho de un compañero de trabajo para mendigar su compasión, y no fui capaz de concentrarme durante los siguientes quince minutos, porque la ligera, pero insistente, palpitación me distraía e irritaba. Pero, cuando el que infligía dolor era él, la diferencia entre el dolor y el placer se oscurecía de tal forma que los transformaba en dos lados de una misma moneda: sensaciones de diferente calidad, pero con el mismo resultado, igualmente intensas; ambos estímulos eran igualmente poderosos y capaces de excitarme. Dado que el dolor siempre aparecía como preludio, y sólo como preludio -a veces horas antes, pero siempre finalmente conducente al orgasmo-, era tan deseado, tan sensual, tan consustancial al acto del amor como las caricias que recibían mis pechos.

Leí por primera vez Nueve semanas y media, de Elizabeth McNeill, cuando tenía dieciocho años, en casa de una amiga con la que pasaba unos días, y mucho antes de ver la famosísima película que la tomó como base. En su momento, probablemente me causó una mezcla de fascinación y estupor, ese que procede de ser, aún, incapaz de entender que alguien pueda encontrar placer alguno en recibir o infligir daño, en someter o someterse. Tiempo después, sólo podía recordar nítidamente la frase con la que la novela se cierra, que me dejó especialmente impresionada. Y hace algunas semanas estuve con alguien que hizo venir esa frase a mi memoria, y eso a su vez me hizo repasar aquella lectura de tantos años atrás.

Para mi sorpresa, y aunque yo creía no recordar los detalles del resto del libro, debió de marcarme más de lo que pensaba. Hay mucho de ese ambiente, de esos juegos -si bien no tan llevados al límite- en mis escritos y en mis fantasías, esa búsqueda del placer y de las propias fronteras y recovecos de la sensualidad. Es más, en la novela figura un pasaje ambientado en el Hotel Chelsea, incluso parte de la película se rodó allí, si bien está completamente ausente esa aura romántica que lo rodea en otras ocasiones y que yo evocaba en mi anterior post:

Esta vez, no hay paquetes amontonados encima de la cama, tampoco hay nota. En las paredes, necesitadas de pintura, seis ganchos de baratillo, del tamaño que yo uso para colgar mis recordatorios menos pesados; parecen insectos emplazados a intervalos irregulares. Los cuadrados blancos debajo de los ganchos hacen que la superficie de pared que los rodea parezca aún más gris, y dan a la habitación un aire de haber sido recientemente evacuada… de un lugar abandonado por alguien precipitadamente, quien, sin tiempo para hacer las maletas, se ha ido arrancando a toda prisa las fotografías familiares que colgaban de las paredes en marcos baratos. En el borde posterior del lavabo del cuarto de baño, al lado del grifo del agua fría, hay una cucaracha muerta, y otra más pequeña yace cerca del desagüe de la bañera.

Me siento en el cobertor de felpa anaranjada que cubre la cama individual, y el colchón se comba abruptamente.

En cualquier caso, recomiendo su lectura, quizá a alguien le ayude a entender mejor esos recovecos oscuros del placer. O no…

Recibido desde: El escondite 2010-08-27 18:49:46

Nueva exposición de fotos de Kristyan Geyr

Si estás en Frankfurt hoy 27 de Agosto, entonces te aconsejo que vayas a ver Caught! la nueva exposición de fotos de Kristyan Geyr a la Galería Morgen y que disfrutes de los cócteles.

Kristyan Geyr es fotógrafo y director de películas. Nació en Köln en Alemania y allí creó la feria de moda “Bread and Butter“. Es uno de los directores de películas eróticas más creativo de Alemania y le gusta enfocar sobre el estilo urbano. También creó el estudio de diseño creativo Noodles Noodles & Noodles en los años 1990 y con su equipo creó la famosa cama al estilo de la carcel: “Jailhouse Fuck“. Kristyan produjo y dirigió tres vídeos eróticos alrededor de su invento: M&S, Sisters (Hermanas) y The Visit (La Visita), tres películas con mujeres magníficas, bondage suave, el bdsm, la buena fotografía erótica y el fetish elegante. Podéis ver el trailer aquí.

Por eso aconsejo que miréis un poco su trabajo y que vayáis a la expo si tenéis la suerte de estar en Frankfurt hoy.

Más abajo está una vista previa de la expo

Kristian GeyrKristian Geyr

Kristian GeyrKristian Geyr

Más info sobre la exposición aquí

Recibido desde: Nueva exposición de fotos de Kristyan Geyr

Just an illusion…[?]

Old… old… old…
Grin
Ilusão? Sim ou Não?


Imagination – Just an Illusion

Recibido desde: Just an illusion…[?]

Alice y Gonzalo son pillados infraganti.

Se mueren de la risa. Eso es lo más característico de sus relaciones sexuales, se parten, se tronchan, se mondan, se despiporran. Él se queda bobo con las carcajadas de ella y ríe a su vez como un niño. Le quita la ropa como si descubriera la perla en una almeja y la acaricia toda con las yemas de los dedos, con las palmas de las manos. Gonzalo no da crédito, no se lo cree, aplaude y cierra los ojos ¿estaré viendo visiones?
-Te voy a bañar, le dice.
-¡Ay, no! que nos pueden cazar.
-No, no nos pillan. A esta ahora todo el mundo duerme en el hospital.
El riesgo les excita, qué gamberros. Van al baño y llenan la pequeña bañera de agua, ji ji, ja ja, jeje
-Estás loco.
-Loco por ti.
-¡Loco de capirote!
-Eres mi chiquitina y te voy a bañar, uy, uy uy, qué niñita más desarrollada, mira qué tetas más ricas. Y a ver,…  ¿qué hay por aquí? ¡pero si tiene pelos! ¡qué conejito más lindo!, ¡vamos a lavarlo bien!
conejito
Alice se mete en la bañera debajo del grifo y Gonzalo pone el tapón. Ella se queda de pie debajo del chorro, toda nerviosa, acalorada. Él le pasa la esponja por la espalda, por las nalgas y le cachetea el culo. Alice tiene muchísima celulitis en el culo, pero el papito ni la ve, y aun en caso de verla no decrecería su encantamiento.
- ¡Mala, mala mala!, le dice, con los cachetes consigue salpicarse todo.

- Ahora la nenita se va a tumbar que la voy a lavar bien lavadita.
Alice ya se ha olvidado de que está en su puesto de trabajo y obedece muy sonriente, muy obediente. Se recuesta en la bañera y se deja hacer.
- Una pierna aquí y otra acá, para que papi pueda lavar muy bien a la nena.
Un observador neutro que no conozca -o que se haya olvidado- de las tonterías del amor, pensaría que estos dos son un par de subnormales, hablándose como bebés, jugando a las mamás, haciendo pucheros. Pero de bebés nada. Una vez Alice está tumbada en la bañera, Gonzalo enfoca el chorro del grifo allí donde a ella le hace más cosquillas y ella se desparrama toda. Intercala la risa ahogada con suspiros y gemidos roncos, que trata de minimizar metiendo sus manos en la boca. Tiene el rímel todo corrido. El pelo mojado le gotea en mechones desordenados. Los pezones como piedras.
La pareja de amantes está tan entretenida que no se percata de que en la puerta, con cara de espanto, se encuentra el médico, atónito. Este señor de bata blanca y fonendoscopio es, además de una eminencia -relativa- en cardiopatías, el jefe de Alice. El doctor se está unos segundos mudo, estático, intentando procesar lo que mira. Pero pronto reacciona, gesticula espantado y carraspea, da una rídicula patada al suelo y un golpe ya menos tímido a la puerta, todo para hacerse notar. Pero ellos nada, a lo suyo, en su mundo de las mil maravillas.
- ¿A ver qué guarda el conejito aquí dentro?
Y entonces el aguafiestas, lleno de ira, gesto feroz, grita con voz estrepitosa:
-¡ENFERMERA! ¡Quiero verla inmediatamente en mi despacho!

………..

Capítulo 57 de Crisol Púbico.

Recibido desde: Alice y Gonzalo son pillados infraganti.

Juguetes sexuales con un toque diferente

Me han pasado un enlace a una web donde venden juguetes sexuales muy diferentes a lo que estamos acostumbrados y me ha hecho gracias compartirlo, yaque no es algo muy habitual.

Dildos necronomicox

Necronomicox  se han centrado en hacer dildos con un toque macabro. Un grupo de artistas que sienten fascinación por lo siniestro, se dieron cuenta que dentro del mundo de los juguetes sexuales existe una gran variedad de diseños diferentes, pero ninguno enfocado a sus gustos tan particulares.

Todos los dildos están diseñados  por ellos mismos y basándose en su lado más oscuro. Todos están hechos de silicona y además son personalizables totalmente. Puedes escoger el color que quieres o dar sugerencias sobre como mejorar los productos a tu gusto.

Además de dildos también hay otros productos como por ejemplo mascaras de gas, diferentes modelos y de diferentes colores.

Está claro que este tipo de productos no gustarán a todo el mundo ni mucho menos, pero para aquellos a los que les gusta lo tétrico o fúnebre es algo ideal y que no se encuentra habitualmente. Además no todos sus productos son poco corrientes, ya que el tema de las máscaras es muy usado entre los más fetichistas.

máscaras de gas

Tienen servicio de tienda online para comprar fácilmente todos los productos que desees y personalizarlos a tu gusto y medida.

Quieres ver que pueden ofrecerte? entra en necronomicox y verás si encuentras algo a tu medida y sino siempre lo puedes pedir.

Ver álbum de fotos | Leer Juguetes sexuales con un toque diferente en El Blog de Sexo


Recibido desde: Juguetes sexuales con un toque diferente

6º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha  escrito un hombre o una mujer:

REMINISCENCIAS

imagen aportada por el autor/a del texto

imagen aportada por el autor/a del texto

Un camisón de raso negro de tirantes finos sobre su piel. Isabel se gira sobre las sábanas blancas entre sueños, sonríe. Un tirante cae por su hombro levemente y lo acaricia, las primeras luces entran por la ventana, se sobresalta con el sonido del despertador. No, él no está con ella. Medio dormida, se levanta, sonríe, acaba de recordar su sueño . Hace calor, su piel esta abrasando. Frente al espejo retira los tirantes del camisón y lo deja caer al suelo, sonríe de nuevo, se recoge el pelo con una pinza mientras se mira y piensa que todavía es atractiva, abre el grifo de la ducha, y espera que salga templada, notando en sus dedos la temperatura, bajo la ducha siente el tacto cálido del agua que recorre su piel rozándola, trayendo a su memoria el tacto de unas manos, de unos besos. Dibuja su piel con las manos llenas de gel. El aroma fresco le recuerda sus noches de pasión, rodando sobre la cama, resbalando en la otra piel, confundiéndose, los alientos en un mismo aliento, con el pelo alborotado cayendo sobre su rostro. Deja escapar un suspiro, casi un gemido, sale de la ducha, se cepilla el pelo, cierra los ojos y puede sentir sus dedos enredando con su pelo.

Un suspiro mas. Prepara la cafetera, se viste frente al espejo… una traje azul, medias de seda, zapatos de tacón, un medallón que cae entre sus pechos realzándolos. Se pinta levemente, lo justo para iluminar su cara, un toque en los labios de color suave, mientras pasa el lápiz de labios siente como si un beso le acariciara la boca. Humm! el aroma del café recién hecho. Se oye la cafetera, se apresura a retirarla del fuego, se sienta junto a la ventana retira un poco la cortina. Ya se ha hecho de día, se acabaron los sueños. Sobre el tejado antiguo crece una planta. Las antenas de su niñez, los pájaros… recuerda cuando trepaba a los tejados para verlo todo desde lo alto. Los tejados antiguos tienen algo especial.

Prepara sus papeles y su bolso y se va. Sus pasos firmes y ligeros se escuchan en el silencio de la mañana, es temprano todavía, cada paso siente el movimiento suave de sus caderas. Otro día con miles de cosas por hacer, otro día de rutinas. Coge el coche y pone la radio, escucha las noticias, otro día de calor intenso. Su pensamiento se pierde otra vez entre las sábanas, en las caricias, en los besos… Sueña, siente, imagina sus manos buscando su piel bajo la ropa y se le eriza el vello, siente el roce de la ropa en cada rincón de su cuerpo. Sus pupilas brillan y su corazón palpita mas fuerte. ¡Si su piel pudiera contar como arde el fuego en su boca! No, no quiere que le roben la sed, no quiere que le toque la nada,  quiere arder mientras quede brasa porque el agua no puede ser plata sin su ardiente calidez.

Isabel busca el borde exacto de sus recuerdos, inquietantes, impenetrables, que devoran un corazón hecho de escombros; busca los espacios de luz que cubrir con un manto de ilusión en profundas noches de piel.

………….

¿Qué género tiene el autor de esta fantasía erótica?

Deja tu opinión-voto en los comentarios.

Recibido desde: 6º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Red


Esta foto é daquelas antigas que tirei com a cuequinha comestível que veio da Sexy Loja [toca a espreitar a sexshop online, se faz favor!]

Recibido desde: Red

5º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha  escrito un hombre o una mujer:

Mi polla

La movida esta va de adivinar qué tengo entre las ingles, pues joder, lo pongo fácil y os presento al calvo, al hermanito tonto, para servir exclusivamente a las señoras, -por delante y por detrás, eso sí, je je je-.

Mi polla

Mi polla (imagen aportada por el autor/a del texto)

Esta picha lleva ahí desde que mi madre me parió, dando caña la jodía. De enano me quedaba dormido cascándomela y ahora me despierto cascándomela, es inconsciente, lo juro. A los 14 la bicha ametralló el espejo (acojonante) Le cogí vicio al tema y no lo suelto. Cuando la del otro lado de la cama está dormida, salto del catre y me voy al youporn para darle al asunto. No me complico la vida, un culito respingón, unas tetitas como limones, y ya. Follando tampoco me como el tarro, como mucho me asalta el canalillo de la rubia del quiosco, ¡es de justicia, tendríais que verla!

………….

¿Qué género tiene el autor de esta fantasía erótica?

Deja tu opinión-voto en los comentarios.

Recibido desde: 5º Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Peaceful

Estou mesmo a necessitar de uns dias de repouso longe de tudo o que me faça recordar trabalho, reuniões, empresa, telefones, contas, negócios, clientes.
Já há alguns anos que Setembro é o meu mês de férias. Escolhia esta altura por ser mais calmo, sem aquele reboliço de praias cheias, o Agosto dos emigrantes, estrangeiros.
Nunca gostei muito de levantar cedo para ir para a praia ou ter de dar voltas até conseguir arrumar o carro e isso é o que acontece aos fins de semana e no mês de Agosto.
Setembro é o mês da paz. Sossego. Calma. Relax.
Entro de férias já dia 1 e vou ficar por cá os primeiros dias. Mas no dia 13 parto para um refúgio onde vou permanecer por uma semana. Esse vai ser mesmo o meu ‘peaceful’ place. Acordar, tomar pequeno-almoço na varanda a olhar o mar. Descer, atravessar a estrada e entrar na praia, apenas com um livro, toalha e uma garrafa de água. Deitar numa espreguiçadeira ao sol ou debaixo do chapéu. Namorar muito. Tomar banho a quase 100m de distância de outras pessoas. Fazer amor entre as ondas do mar. De dia ou de noite. Porque o quase isolamento o permite. Jantar à luz das velas. Passear junto à praia, de mãos dadas. Sentar no muro e trocar carícias até desejar correr até ao quarto para dar azo a todo o tesão.
Isto sim é descanso e total descontracção.
Entre os dias 13 e 20 de Setembro é isso que vou oferecer a mim mesma.
O resto das férias será por cá a dormir muito, a descansar, passear, ler, escrever.
Até lá ainda tenho o resto desta semana e início da próxima para amargar… Smile

Sutra

Recibido desde: Peaceful

Una manera efectiva de generar atracción

Derechos de autor
Si una mujer te ve con otras mujeres eso aumenta tu atractivo, tal vez pienses que si se dan cuenta que eres un rompe corazones, un perro o ligón quizás te dañe el éxito con la chica que estás seduciendo, pero no es así, eso por el contrario genera más atracción; por eso recomiendo tanto en el messenger como en las consultas que me hacen por e-mail que tengan amigas, no importa si no llegan a nada con ellas, hay que tenerlas al menos sólo para que des la impresión de que a las mujeres les gusta andar contigo.

También recomiendo que cuando termines con una chica trata de no generarle resentimientos, no hay por qué estar peleando con las mujeres o dejarlas dolidas, tampoco hay necesidad de tener chicas sólo para acostarse con ellas o sacarles algo secundario... simplemente así como tienes amigos también puedes tener amigas a las cuales les puedes contar algunos de tus secretos o hasta pedirle consejos sobre alguna chica... wow! hasta me estoy ahorrando trabajo, en vez de preguntarme a mi puedes hacerlo directamente con tus amigas, no hay nadie que sepa mejor cómo seducir a una chica que ellas mismas.

Así que tómate tu tiempo y trata de tener amigas, debes aprender a no involucrarte de manera seductiva con ellas, es decir, evita enamorarte... aunque por otro lado puedes tener una pequeña aventura, sólo de sexo como para despejar la mente, hay chicas que son abiertas sexualmente y tienen sexo con sus amigos sólo para pasar el verano. Relájate y goza de la presencia de tus amigas mientras aumentas tu atractivo.

¡Seduce tu vida!

Recibido desde: Una manera efectiva de generar atracción

4ª Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Leed esta fantasía erótica e intentad adivinar si la ha  escrito un hombre o una mujer:

Todos como hormigas a la playa, todos como hormigas a las grandes superficies. Enormes regueros de humanos estresados unos, relajados los otros.
Ríos de gente escudriñando cada rincón de los decorados que en Ikea se ufanan en preparar para pisos microscópicos con cocinas enormes, y tres o cuatro televisores, que lo que importa es lo que importa.
Cuerpos sudorosos e ignotos arrastrándose entre muebles, desmadejados sobre sillas, sofás y camas que supuestamente prueban. Miles de espejos, cientos de velas,…¿qué pasa en esa enorme nave cuando cae el sol y las puertas se cierran, escupiendo a los cuerpos tristes que la alojaban?, ¿habrá alguien que aproveche debidamente todas esas camas, todos los sofás, las sillas, las alfombras, los diminutos baños,…?.
Quiero creer que si, tanto esfuerzo no puede ser desaprovechado.
Um,…quizá solicite un puesto de trabajo en el gigante sueco, un dia de estos.

Ikea num 13

……………………..

¿Qué género tiene el autor de esta fantasía erótica?

Deja tu opinión-voto en los comentarios.

Recibido desde: 4ª Relato erótico presentado al juego “¿Qué tengo entre las piernas?

Feminidad en una botella…

Ya habéis escuchado a alguien describiendo un bueno vino y os habéis imaginado a una mujer deseable y sensual? su color, su sabor, su olor…

Los de Saint & Sinner decidieron aprovechar estas similitudes y crearon “Calling Card Range”, una gama de vino con los diseñadores de Boldinc, para capturar la esencia de la feminidad en sus botellas…

Las “calling cards” son estos flyers pegados en los postes en la calle o en las cabinas telefónicas con el número de teléfono de una chica para que puedas llamarla y pedirle unos servicios… Nunca os habéis imaginado quién era esta chica? Si era rubia, alta o un poco redonda, provocativa o discreta…

Eligieron cinco vinos especiales de Australia para esta nueva gama: Syrah, Pinot Gris, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir and a Sauvignon Blanc. Cada vino tiene una etiqueta única que representa personalidades únicas y deslumbrantes según el sabor del vino dentro de la botella. El número de teléfono indicado en la etiqueta es de verdad y el consumidor puede llamar para obtener más información y fotos…

Me gustó esta idea, es muy sexy y el diseño expresa con elegancia diferentes personalidades de mujer de manera un poco burlesque.

Porque cada mujer es única.

Saint & Sinner

Saint & Sinner

Saint & Sinner

(Vía the dieline)

Recibido desde: Feminidad en una botella…

Arrimando el ascua a mi sardina

El concurso ¿qué tengo entre las piernas? surgió  a raiz de la entrevista que me hizo el xornal Certo preguntándome por qué la gente desconfiaba de si yo era un varón. De ahí me vino la curiosidad por saber si yo podría distinguir el sexo de un autor a partir de un relato erótico. Lo cierto es que este juego no tiene validez científica alguna, es evidente que no se basa en principios sólidos, pero creo que es un buen ejercicio para entender las diferencias -mentales- entre la sexualidad femenina y masculina y sobre todo para desmantelar tópicos.

Estoy encantada con la calidad de los textos recibidos y con la participación. Ahora me permitiréis que haga un paréntesis en el camino y aproveche el tirón que está teniendo el juego para promocionar mis propios escritos. Ahí va ésta (pero ¡seguid votando, eh!)

………..

La enfermera se corre por activa y por pasiva

La enfermera Alice se ha enamorado del señor Gonzalo, paciente ingresado por cardiopatía. Las mentes malpensantes sospecharán que va por la pasta, ¡semejante hembra salerosa con ese vejestorio! Pues no, lo cierto es que es una chalada y se ha entusiasmado con los mimos de él, que le dobla la edad, que ya no huele rico salvo que se ponga colonia y que de sus antiguos abdominales marcados ya no queda ni el recuerdo.  Alice se ha enamorado del carcamal, ¡increíble pero cierto!
Hemos de entender que ella ha pasado lo suyo con los hombres. No tenemos más que recordar al último, aquel bestia, que sí, es cierto que follaba como un miura, ¡una potencia insólita!, que le metía semen hasta que se le salía por las orejas … disculpad la burda metáfora, pero es que la cosa era así talmente. Imaginaos cómo sería, que una vez, al principio de su relación, cuando todavía usaban condón, Alice vió claramente cómo se lo sacaba de la polla – ya medio flaccida- rebosante de esperma, lleno hasta los topes, a reventar. Pero ¿de qué le valía a ella eso, si al fin él era un sinvergüenza al que ella le importaba una mierda? ¿de qué sirve un superfalo talla XXL si corresponde  a un imbécil que sólo  mueve el culo por el interés de sus propios cojones?
Gonzalo, por contra, la adora. Le saltan chispas de felicidad cuando la ve. Alice, aunque parece tan  alegre y dispuesta, tiene la autoestima por los suelos y depende muchísimo de la visión que refleja en los hombres. Ella no se cree bonita, pero lo cierto es que aun a pesar de pintarrajearse tanto resulta atractiva. Y sexi, eso seguro, el culo un poco gordo de más, las tetas un poco demasiado pequeñas, pero el resultado es divino para el que sabe mirar. Y Gonzalo se la come con los ojos.

Arte mochica (del I al VI d.C)

Arte mochica (del I al VI d.C)

No como aquel de  testículos hiperproductivos, que la miraba sólo cuando la tenía tiesa, el muy cabrón, que se largó sin decir adiós quince minutos después de haberle metido la polla hasta la garganta. Con lo molesto que era que se corriera allí al fondo, que a Alice le daban arcadas y todo, y ¡anda que no se lo había advertido una y mil veces!, que le daba asco, que no empujase tanto cuando se corría en la boca, y él nada, a lo suyo, a su puta bola, y luego va y la deja así, de sopetón, todavía con el sabor agrio de semen en la lengua.
Alice no ha tenido hijos, el cabrón se corría como un buey y sin embargo no fue capaz de hacerle un hijo. Gonzalo tampoco se los dará, ya no tiene edad, su polla no responde, todo en él funciona salvo el pene, pero bueno, ¿tan grave es? Ni se empalma ni se corre, pero consigue con sus manos, con su  lengua y sobre todo con su devoción, que Alice goce como nunca. Como nunca, resulta difícil de creer, pero os aseguro que Alice, que ha acogido a decenas de rabos entre sus piernas -el cabrón no ha sido el único, ni mucho menos- disfruta como una bandida y no recuerda correrse tanto y tan bien. Ya os contaré con detalles porque esto de verdad que es la bomba.

… … …

Esta historieta es el capítulo  56 de la colección de relatos hilados Crisol Púbico

Recibido desde: Arrimando el ascua a mi sardina

WEB Directory | Resources - Link Exchange